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Humor y alegría para mejorar nuestra vida



Pocas cosas son tan importantes, saludables y placenteras como el humor.  El humor es una descarga de energía, una manera de interpretar la realidad de forma cómica, y una forma de evadir la realidad o por lo menos, de restarle seriedad.


Por su parte, la alegría es la fuente del buen humor, un sentimiento que viene de un acontecimiento favorable, y un estado de regocijo interior que nos hace sentir vivos, moviéndonos a compartir.


La risa es el producto más fácil de reconocer del humor y la alegría.  Es además una de las mayores muestras de la inteligencia humana, puesto que los humanos somos los únicos seres que reímos (otros animales pueden demostrar su contento y su alegría, incluso hacer sonidos que se parecen a la risa, pero no son risas).  


Grandes pensadores como Aristóteles, Nietszche y Freud señalaron desde la filosofía y la psicología, que la inteligencia de una persona es proporcional a su sentido del humor.


Reír trae incontables beneficios a la salud.  Diversos estudios han encontrado que unas buenas carcajadas:

  • Dan masaje a los principales órganos vitales y a la columna vertebral, ya que es como hacer abdominales porque ejercitan abdomen y espalda.  

  • Disminuyen la secreción de cortisol, mejorando la respuesta del sistema inmunológico.  

  • Incrementan la producción de la hormona del crecimiento humano, lo que nos da mayor resistencia física, huesos y músculos más fuertes, y menos grasa corporal.


Reír también es bueno para el corazón, ya que incrementa la oxigenación de la sangre, disminuye el aire residual de los pulmones, y regula la presión arterial estimulando la frecuencia cardiaca.


Sobre todo, el humor, la alegría y la risa son los mayores aliados de nuestra salud mental.


De entrada, la risa reduce el estrés porque nuestro cerebro libera endorfinas, entre otros neurotransmisores.  En el mismo sentido y como hemos visto anteriormente, las emociones negativas nos hacen dormir mal.  Cuando hay alegría el sueño mejora, tardamos menos tiempo en dormirnos, y dormimos mejor.


Cuando reímos resultamos más atractivos hacia los demás y mejoran nuestras relaciones, pues compartir momentos de alegría con amigos y familia nos conecta emocionalmente con nuestro mundo exterior.


Además. como el cerebro procesa la creatividad y el humor de manera semejante a cuando está tratando de encontrar la conexión entre dos cosas que aparentemente no la tienen, la risa nos hace más creativos y productivos.


Para finalizar con sus beneficios mentales, la risa mejora la autoestima. Saber reír de nosotros mismos nos libera de tensiones ya que le da un significado menos serio a lo que nos sucede.


Ahora bien, como todo en esta vida, la alegría también tiene su parte negativa, su Sombra.  Hay que estar al pendiente de ella porque cuando aparece, puede ser muy dañina.


La ironía y el sarcasmo son figuras reconocidas como parte de nuestro lenguaje, pero representan una forma de alegría malévola o de humor sin amor, que sirve como pretexto para lastimar a otros.  No es igual reírse con alguien que reírse DE alguien.


La alegría falsa es una respuesta ante algo que otra persona nos dice esperando que nos dé gusto, pero lo único que nos da es envidia; también hay falsa alegría cuando nos reímos nerviosamente buscando evadir un tema incómodo o doloroso.  Como lo posteamos la semana pasada, muchas cosas que nos hacen reír en realidad muestran características propias que deseamos ocultar.


Y finalmente está la Alegría patológica, que puede ser producto de un episodio maniaco y que nos pone en peligro, porque no es un estado de ánimo que esté conectado con la realidad.


Sabiendo que no toda la alegría es positiva, es más fácil entrenarla, no como un mecanismo de evasión ante la tristeza, sino como un estado de ánimo que nos permita superar con mayor facilidad los momentos difíciles.


Para entrenar a la alegría hay que seguir cinco pasos:

  1. Trabajar nuestro autoconocimiento y aceptación en forma permanente,

  2. Mantener la disposición de ayudar a otros,

  3. Ser agradecidos con lo que tenemos,

  4. Pensar en los demás con empatía,

  5. Y aprender a encontrar el humor en lo que nos rodea – verás que, en su gran mayoría, casi todas las cosas que pasan tienen su lado humorístico.


La alegría es un don divino y como tal, nos ha sido dada la gracia de compartirla.  Hoy te propongo que des un regalo de alegría a alguien que no lo espere, de manera creativa y original. Puede ser una palabra, un post it con un pensamiento lindo, una flor de tela… regálale a alguien algo que le dé alegría y conviértete en un eslabón en una cadena de alegría.


Siempre recuerda que la gente recuerda más más cómo la hiciste sentir, que aquello que le dijiste.  Así que acompaña tu día con humor, alegría y risa, que seguramente tendrás mejores resultados.


Y tú, ¿cuándo fue la última vez que reíste a carcajadas?


@auroradelvillar

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